






José Antonio Soto Silva
Nacido en la Ciudad de México, en el año de 1949, José Antonio Soto S. comienza a forjarse en la educación y en la cultura dentro de las escuelas maristas, donde tiene contacto en sus comienzos con el mundo del arte.
Sorprendido por la belleza y el movimiento espiritual de éste lenguaje, se va adentrando en él, al grado de irse enajenando en otras actividades cotidianas y ordinarias de su época y edad. Impulsado por sus padres a terminar sus estudios académicos, logra adquirir dos títulos profesionales, pero ello no apartó de sus actividades personales su tendencia a seguir profundizando en el aprendizaje y perfeccionamiento de las artes plásticas. Y quién dijera que dichas carreras académicas le permitieron tener las facilidades y el tiempo necesario para empezar a crear una producción constante de obras de arte dentro de un campo específico del mismo, el dibujo al carboncillo. Esta preferencia al carboncillo, se debió a un incidente del destino, pues cayeron en su poder dibujos de Saturnino Herrán (reconocido representante de la plástica mexicana) heredados por su tía abuela, Dolores Soto Madariaga, condiscípula de aquel artista y alumna reconocida por su calidad pictórica y la preferencia que le otorgaba José María Velasco, su maestro en la Academia de San Carlos. Dichos dibujos fueron los que embelesaron el alma sin que hasta la fecha dejen de surtir sus efectos en José A. Soto. A principios de la década de los setentas contrae matrimonio con Guadalupe, mujer con gran sensibilidad y conocimiento del arte, quien lo apoya e incentiva a proyectarse en un plan más serio y profesional para rescatar el valor, la plasticidad y la belleza que ofrece dicha técnica del carboncillo, y llevarla así a su máxima expresión.
Con el tiempo e incursionando en el campo profesional del arte, y por su parecido en el manejo técnico pasa al mundo de la pintura dentro de la técnica del Pastel con el fin de lograr alcanzar los mismos niveles logrados en el carboncillo.
Realiza exposiciones desde 1975 en diferentes galerías, casas de cultura y museos en varias ciudades de la República Mexicana además de colocar obras en el extranjero.
Ha realizado diferentes estudios en materia de artes plásticas en forma autodidacta, posteriormente con maestros particulares y cursos de talleres libres en diferentes academias, pero independientemente de éstos estudios para José A. Soto dice que el mejor maestro que ha tenido para aprender a dibujar y a pintar es la NATURALEZA que nos rodea, observándola y sintiéndola; respecto a la técnica se puede analizar y estudiar en los Museos, y por último lo más importante, la búsqueda del estilo, que está en uno mismo. Con sólo esto dice ser suficiente para mantener un constante aprendizaje hasta el final de su existencia.


